dijous, 23 de juny de 2011

'Doctor Glas', Hjalmar Söderberg

Doctor Glas
Hjalmar Söderberg
Ediciones Alfabia
1ª edición, abril de 2011
Género: Novela
204 páginas
ISBN: 9788493794392

A veces me he preguntado si las llamadas obras maestras de la literatura universal corren el riesgo de caducar con el tiempo y quedar simplemente como restos arqueológicos de nuestras letras. Si una novela de finales del XIX o principios del XX conserva hoy su vigencia por su discurso narrativo, podríamos llegar a la conclusión de que en la sociedad algo falla, puesto que en más de cien años uno no debería tener las mismas dudas sobre cuestiones como el aborto o la eutanasia. En el caso de Doctor Glas, novela escrita por el sueco Hjalmar Söderberg en 1905, tenemos a un protagonista, médico, que afirma que, tarde o temprano, el ser humano tendrá derecho a pedir la muerte asistida para evitar los efectos de una enfermedad que no tiene cura. En cuanto al aborto, Glas lo tiene claro: su deber es decir que el aborto no es la vía correcta y, por lo tanto, que no puede practicarlo, pero en realidad no piensa lo mismo.

Más de cien años después todavía andamos con esas, dirimiendo si habría que cambiar las leyes para conceder el derecho a morir y si el aborto es una cuestión bien o mal regulada. Esto podría demostrar que por mucho tiempo que pase, una obra difícilmente se limitará a ser un resto arqueológico, porque aunque solamente sirva para ver lo poco que han evolucionado algunos aspectos de nuestra sociedad, ya es suficiente para decir aquello de "todavía tiene vigencia" o, más desconcertante todavía, "se trata de una novela bastante moderna" (¿no seremos nosotros los que pecamos de antiguos?).

En cuanto a la novela, el doctor Glas recibe un día en su consulta a la joven esposa del cura del barrio, un tipo ya mayor que no duda en acostarse con ella las veces que haga falta por designio de dios. Ella, que siente cada vez más repulsión por él y que anda enamorada de otro hombre, le pide al doctor Glas que se invente algo para evitar que el cura siga obligándola a tener relaciones sexuales. El médico, un hombre todavía virgen y frustrado porque no ha sido capaz de coger las riendas de su vida, accede a ayudarla y poco después se dará cuenta de que empieza a sentir algo por su paciente. A partir de aquí, la novela se guía por una serie de choque de caracteres: el cura es tan egoísta que no duda en utilizar la palabra de dios para conseguir lo que quiere, la mujer ingenua despierta demasiado tarde de un mal sueño y el doctor, cada vez más desorientado, no sabe qué camino tomar.

En líneas generales, Doctor Glas es una novela que, a día de hoy, nos puede resultar profundamente densa: está escrita en forma de diario personal (del médico) con un discurso bastante disperso, donde no todas las anotaciones están encauzadas con el eje central de la novela. Hay buenas ideas y un puñado de excelentes frases (de esas que uno subraya y espera poder recordar en alguna ocasión), pero en conjunto, puede hacerse una lectura bastante pesada. Un consejo: si van a leerla, dejen para el final el informe de Gabriel Ferrater que incluye la edición de Alfabia (por cierto, ya en los años 70 Ferrater avisa de que Doctor Glas puede ser una novela densa), porque el poco misterio que tiene el libro, les quedaría desvelado.

Manel Haro