dissabte, 14 de maig de 2011

'Catorce veces ocho mil', Edurne Pasaban

Catorce veces ocho mil: Una historia de superación personal para vencer el más grande de los desafíos
Edurne Pasaban (con la colaboración de Josep Maria Pinto)
Editorial Planeta
1ª edición, marzo de 2011
Género: Memorias / Deportes
336 páginas
ISBN: 9788408100669


Hablar de Edurne Pasaban es hablar de montaña, básicamente porque es considerada con todo merecimiento como una de las mejores alpinistas de todos los tiempos, en un deporte mayoritariamente masculino. Entre sus cualidades destacan la entrega, la lucha, pero también la calma y la psicología, lo que le facilita captar el mensaje que le transmite la montaña: si hoy no se puede hacer cumbre, ya se intentará mañana, que, como dice ella, la montaña no se va a mover del sitio.

Ya desde muy joven Pasaban comienza sus ascensos a los picos de los Pirineos, los Alpes y los Andes, para ya en el año 1998 participar en su primera expedición a la cordillera del Himalaya, que, aunque no consiguió culminar, sí le sirvió para quedarse prendada del paisaje y saber que tarde o temprano lo volvería a intentar. Finalmente en 2001 consiguió hacer cumbre en un ocho mil, y qué ocho mil: el Everest, con sus 8.848 metros. En pocos años, Pasaban se convirtió en una de las alpinistas de mayor reconocimiento, llegando a completar en mayo de 2010 los catorce ocho mil, convirtiéndose en la primera mujer en conseguirlo, después de que la surcoreana Miss Oh, que también estaba intentando conseguir ser la primera en hacer cumbre en los catorce ocho mil, reconociera que en el Kangchenjunga (también del Himañaya) no consiguió hacer cumbre. Pasaban explica que su relación con Miss Oh siempre ha sido cordial, que a ella no le interesaba toda esa carrera de ser la primera mujer en conseguir los catorce ocho mil, pero que una vez conseguido... bienvenido fue.

El libro va más allá del simple relato de las ascensiones a las montañas, habla del enorme compañerismo que se vive entre la mayoría de los alpinistas, indistintamente de su país de origen; cuando se asciende a una montaña, lo más importante es el equipo humano. Habla de personas totalmente solidarias, que se han jugado la vida por salvar a compañero en peligro, porque precisamente la cara más amarga de la montaña es cuando uno de esos amigos o compañeros se deja la vida en la ascensión.

Estamos ante una Edurne más intima, más cercana, y por eso no duda en explicar la fuerte depresión que sufrió hace un tiempo, con intento de suicidio, aunque lo hace con la fuerza (y la experiencia de la superación) de que las malas rachas pueden superarse. Las depresiones, como las ascensiones, se consigan superar con voluntad y ayuda, sobre todo de la familia, quienes hacen que uno crea más en sí mismo. Como dice la autora, cada persona tendría que identificar cual es ese ocho mil que debe escalar.

Este es un libro para los amantes de la montaña y para aquellos que quieran descubrir una persona excepcional y única, con sus virtudes y sus miedos, una mujer con un carácter forjado en la montaña. Actualmente, esta fuera de serie está realizando la ascensión al Everest sin oxígeno, ya que su primera ascensión fue con oxigeno; de lograrlo, habrá conquistado los catorce ocho mil también sin oxígeno. Impresionante.

Félix O. P.