dijous, 24 de març de 2011

Ian McEwan novela una versión irónica de la lucha contra el calentamiento global


"Debemos pensar en el desprecio que sentirán las generaciones futuras por lo poco que hacemos para combatir el cambio climático"


Manel Haro. Barcelona (Texto y foto ©)


Así de claro lo tiene el escritor británico Ian McEwan, que, en el marco del festival literario Kosmopolis 2011, presenta su última novela, Solar (Anagrama/Empúries). Concienciado con los problemas que está generando el calentamiento global en el planeta, McEwan propone al lector una reflexión con tintes cómicos sobre cuestiones tan importantes como el cambio climático. La idea de escribir Solar nació después de que el autor asistiera a una conferencia donde se trataba este tema y en la que participaron varios Premios Nobel, galardón que tiene el protagonista de la novela, Michael Beard.

Beard es un físico que vive sus horas más bajas. Después de haber estado en la cima de la ciencia, ahora, superados los cincuenta años, ve cómo su vida se va desmoronando poco a poco y su quinto matrimonio está a punto de hacer aguas. Cansado de ser un burócrata que vive de viejas glorias, Beard buscará su oportunidad de recuperar el esplendor perdido haciendo algo importante en beneficio del planeta. "No he pretendido crear un héroe con espada que busca salvar el mundo, sino más bien una versión extrema de nosotros mismos", matiza McEwan.

El autor de Expiación y Chesil Beach explica que se ha valido del humor para evitar que el lector se enfrente a un tema que puede resultarle hostil, como es el cambio climático. La novela se inspira en un viaje que el propio McEwan realizó al Ártico, junto a otros 25 artistas, en el que por la mañana visitaban la zona y por la tarde discutían este tipo de cuestiones y "de algún modo, refleja la debacle de la Cumbre de Copenhague de 2009". El autor reconoce que "lo poco que se puede hacer con la literatura es ayudar a reflexionar, porque los libros no pueden salvar el mundo ni ir contra el interés de la política", aunque ha avisado que un problema importante es que "la sociedad vive demasiado para su tiempo y no es consciente de que algún día las generaciones futuras sentirán desprecio por lo poco que hacemos para combatir el cambio climático".

McEwan no ha podido evitar referirse a la energía nuclear y ha explicado que, aunque en el pasado estaba en contra, "actualmente es imposible vivir sin ella al menos hasta dentro de cuarenta años, ya que las ciudades no pueden mantenerse con energías renovables". No obstante, el autor ha puntualizado que el problema de las centrales nucleares viene cuando se levantan en zonas de placas tectónicas, como es el caso de Fukushima.

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