diumenge, 12 de setembre de 2010

Entrevista con Vicente Luis Mora, autor de 'Alba Cromm'

Vicente Luis Mora sitúa la historia de su nueva novela en el año 2017 y toma como protagonista a Alba Cromm, una subinspectora de policía todoterreno cuyo objetivo es la lucha contra la pederastia. En esta ocasión, el autor hace uso de una personal prosa que se nutre del lenguaje de los sms, blogs, mails y de una revista futurista un tanto escalofriante.

Xavier Borrell. Barcelona (Foto: José Carlos Nievas)

¿Cuál fue la primera intención, escribir una novela futurista o centrarla sobre la persecución de la pederastia?

Creo que la literatura no tiene por qué esquivar ningún tema ni dar de lado a los problemas de nuestro tiempo (tampoco debe obligatoriamente hablar de su tiempo). En este caso quería abordar este tema entre otros muchos, y pensé que situarlo en un futuro cercano me daría libertad para tratarlo.

¿Es la explotación sexual de niños más peligrosa cuanta más tecnología tenemos a nuestro alcance?

No sé si más peligrosa, desde luego es más sencilla y accesible, lo que facilita la comisión de los delitos y, sobre todo, la creación de “oferta” de imágenes para satisfacer a los interesados.

¿Tuvo que documentarse mucho para conocer tanto sobre el trabajo de la brigada policial dedicada a combatir la pederastia y los perfiles psicológicos de los delincuentes?

No pude documentarme en absoluto, apenas pude acudir a noticias de prensa y manuales científicos de psicopatología. Una documentación sobre pederastia puede ser muy difícil de distinguir de otras cosas; de este asunto se habla en la propia novela.

La novela tiene varios atrevimientos; por un lado el formato en que se mezclan e-mails, SMS, blogs. Por otro escribe como si se tratara de una revista del 2017, pero destinada a un público adulto. ¿Tuvo miedo de que no funcionara la fórmula?

En ningún momento, porque la revista es uno de los pocos modelos de publicación que nadie cuestiona. Es un modo perfecto de contar varias historias en un mismo volumen, y yo tenía varias historias que contar. Hoy se pone en duda el futuro del libro, pero nunca, curiosamente, el de la revista: basta visitar cualquier quiosco: cada vez hay menos periódicos y más revistas.

Alba expresa sus ansiedades y sentimientos en un blog personal. ¿Son estos los diarios del siglo XXI, aunque en formato público?


Creo que ambas formas conviven. Conozco a muchas personas que siguen llevando diarios tradicionales: usar la pluma o el teclado depende de si, como dice Alba en la novela, uno desee una comunicación más o menos íntima con el propio cuerpo; usar un cuaderno o un blog depende de la inmediatez comunicativa deseada con un posible lector.