diumenge, 26 de setembre de 2010

'Dios es mi colega', Cyril Massarotto

Dios es mi colega
Cyril Massarotto
Editorial Suma de Letras
Traducción: Sofía Tros de Ilarduya
1ª edición, septiembre de 2010
Género: Novela
272 páginas
ISBN: 978-84-8365-112-4


En su primer libro, Cyril Massarotto (Perpiñán, 1975), nos presenta un protagonista sin nombre, que con treinta años recibe la visita inesperada de Dios. Su vida resulta anodina, tiene un trabajo nocturno en un sex shop, vive solo y no se le conoce relación alguna. Hasta el fatídico día, llamado aquí año cero.

A partir del encuentro con Dios, nace una profunda amistad con él, que le lleva a conocer, liarse y acabar casándose con Alice, una estudiante de Psicología que durante unas pocas noches y mientras nuestro protagonista está enfermo, le sustituirá al frente del sex shop. Un hecho éste que odiará el resto de su vida, hasta el punto de que una vez casados, nuestro protagonista abandonará su trabajo en dicho local.

Massarotto escribe rápido, los años se suceden sin tregua, ni demasiada explicación, tan sólo la necesaria para comprender la vida de nuestros protagonistas, elipsis narrativas eficaces que hacen de esta novela algo fresco que llevarse a la mente. Los momentos en que nuestro protagonista se encuentra con Dios son en parte hilarantes, provocados todos ellos por el mismísimo Dios y es que presentarse en forma de la niña del exorcista no deja de ser una broma, aunque el fondo de la novela resulta ser algo más serio.

Massarotto entra en arenas movedizas con sus explicaciones en boca de Dios, un terreno resbaladizo que en ciertos momentos le deja con el agua al cuello, muy cerca de los famosos libros de autoayuda, perdiendo la novela algo de fuerza pero sobre todo perdiendo su ironía del principio. No obstante, el libro es divertido, fresco, genial, inspirador, una fábula moderna donde nos gustaría vernos entrar a todos. Esperamos un segundo libro de Cyril Massarotto si tiene tiempo entre grabación y grabación de su banda Saint-Louis, que doy por hecho será una continuación de éste. Su final lo deja entrever.

Salva G.