dijous, 12 d’agost de 2010

Entrevista con Pablo Núñez, autor de 'Ladrones de historia'

En plena Guerra Civil española un grupo de republicanos recibe una suculenta oferta de un aristócrata suizo para apropiarse ilegalmente de una serie de obras de arte, por las que serán altamente recompensados. Éstos aceptan gustosamente y gracias al efecto sorpresa consiguen dar sus primeros pasos con bastante eficacia. Además tienen unos salvoconductos que les permiten circular entre los dos lados del frente de batalla con total libertad. Por otro lado, unos jóvenes reclutas han recibido la formación necesaria para poder integrarse al ejército nacional, pero intentan eludir la primera línea del frente y realizar tareas en la retaguardia y así conseguir el primero de sus propósitos, sobrevivir. Es el argumento de Ladrones de historia, la nueva novela del autor gallego Pablo Núñez, a quien tenemos el gusto de entrevistar.

Xavier Borrell. Barcelona

¿Cómo se le ocurrió la historia de la novela?

Cuando escuchas los recuerdos de la gente de casa, éstos se convierten en especiales. Yo los escuché, los guardé, y pasado el tiempo mi aterrizaje en el mundo de los libros me abrió los ojos ante una historia que podría novelarse y sorprender. Ese es mi objetivo, sorprender, bien buscando filones que aún no se han utilizado, bien narrando historias ya conocidas desde un punto de vista diferente y personal.

Como le pasa a uno de los protagonistas, había jóvenes que intentaban evitar a toda costa ir al frente...

Me imagino que es una reacción muy humana, verte inmerso en una guerra tiene que convertir tu mente en un nido de abejas, tienes miedo y aprovechas cualquier oportunidad para salvar tu pellejo. Te imaginas que corres más peligro en el frente y si puedes, porque es una oportunidad entre mil, lo evitas; aunque como leeremos en Ladrones de historia fuera del frente también se arriesga el pellejo.

¿Una guerra es un escenario ideal para cometer fechorías de este tipo?


Históricamente lo ha sido. Si lo pensamos, coincidiremos, no ha existido un conflicto bélico en el que no se haya producido un saqueo masivo de obras de arte. Por su valor económico el arte es una golosina para quien sabe que puede aprovechar la situación de caos para hacer negocio, incluso para satisfacer su vanidad.

¿Le costó mucho documentarse para saber las líneas del frente en cada momento?

No. Tras la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil española es la que cuenta, por desgracia, con más documentación publicada, todos conocemos docenas de trabajos de historiadores de reconocido prestigio. Resulta sencillo encontrar lo que quieres si ya sabes en que momento quieres situar la acción, si fuésemos más allá y quisiésemos rizar el rizo y centrar una determinada trama con fecha y hora concreta, lo conseguiríamos sin problema.

¿Es hora de que se hagan historias más entretenidas sobre la Guerra Civil en lugar de los clásicos dramas?

Si queremos una novela, esa es la vía, o buscamos ese enfoque nuevo o aburrimos al lector.

¿Qué da más juego a la imaginación del autor la novela con tramas sobre otras épocas antiguas, como Las hijas del César, o los temas más recientes?

En mi caso ambas. Cierto que en Las hijas del César narras las aventuras de personajes que vivieron dos mil años atrás, estás obligado a tirar de imaginación. Con Ladrones de historia te adentras en una época reciente y convulsa, que todavía no ha cerrado del todo sus heridas. Aquí la imaginación te ayuda a no caer en lo ya narrado y te ofrece la posibilidad de sorprender al lector, que a fin de cuentas es quien juzga tu obra.

¿Nos puede adelantar algo de un proyecto cinematográfico que parece que está en marcha?

Que ilusiona, que es un sueño apasionante pero muy, muy lento. A veces desespera pero sabes que estás en la manos de profesionales que pueden convertir tu novela en una historia que ya no solo podrás leer entre las hojas de un libro, podrás verla en una gran pantalla. Cuando se empezó a trabajar con Las hijas del César asustaba, ahora que también Ladrones de historia entra en la órbita de los productores, me lo tomo con más calma. Las vías se han multiplicado y las cifras que se estudian sorprenderían al más pintado, pero recordando alguna frase célebre: “Hasta ahí puedo contar”. Tal vez nos veamos en una sala de cine.


1 comentari:

Anònim ha dit...

HOLA PUES ESTA SUPER ESA HISTORIA OYES ERES PABLO NUÑES MANZANEDA POR QUE CREO CONOSER A UNO TAMBIEN ASI JEJE PERO BUENO SERA TU HERMANITO O KE KIEN SABE PERO BUENO ME GUSTO MUCHO ESA HISTORIA SALE TE CUIDAS MUCHO VA Y SIGUE ASI BYE