dissabte, 10 de juliol de 2010

Entrevista con Natasha Solomons, autora de 'Mr. Rosenblum sueña en inglés'

En Mr. Rosenblum sueña en inglés, la autora británica de origen judío nos muestra la difícil adaptación de las personas que han tenido que exiliarse para sobrevivir en otro país distinto al suyo. El protagonista tiene la ilusión de integrarse en la sociedad británica como un inglés más; sin embargo, le surge otro sueño de mayor envergadura que le llevará a obsesionarse sin descanso para conseguir su objetivo en un territorio no falto de fantásticas leyendas.

Xavier Borrell. Barcelona

¿Cómo se le ocurrió la historia de un judío que tras ser rechazado en un club de golf, se opbsesiona y decide montarse el suyo propio?

Justamente me hablas de uno de los elementos de la historia que es completamente ficticio. La mayor parte de la novela está inspirada en la historia de mis abuelos. Mi abuelo, Paul Shields, abandonó Berlín y llegó a Inglaterra en 1936 con casi nada. Al cabo de pocos años ya había levantado una empresa textil en Inglaterra, así que después de la guerra había reunido suficiente dinero para comprar una casita en Dorset. Fue muchos años antes de la moda de las “casitas de vacaciones”, así que él era un extraño en una comunidad de granjeros. En su primera fiesta en el pueblo le contaron la historia del “cerdo lanudo de Dorset”, una mezcla de leyenda y de folklore. Al año siguiente, cuando le preguntaron si conocía la historia, él respondió que por supuesto que sí, y fue así como el pueblo comenzó a aceptarlo.

¡Vaya!

Me gusta cómo la misión de Jack, construir su propio campo de golf, lo lleva a experimentar lo más profundo de la campiña inglesa. Me temo que la mejor respuesta que puedo darte es que sencillamente ¡me pareció una idea atractiva!

¿Es en el fondo esta historia una prueba de cómo con voluntad y tesón se pueden conseguir los sueños?

El sueño que Jack ve cumplido es distinto del sueño con el que empezó. Él quiere ser inglés, pero descubre que más que coleccionar rasgos o cosas que puede comprar (un traje elegante o un coche), lo que realmente desea es amistad, un hogar, y redescubrir el amor con su mujer. Creo que los sueños humanos son complejos, y que a veces tiene que pasar tiempo antes de que sepamos lo que realmente queremos.

En el fondo de su libro se percibe una cierta melancolía de los judíos por encontrarse extraño en cualquier lugar antes de la creación de Israel. ¿Quería reflejar esa sensación?

Mi novela es una historia de la diáspora, y Jack tiene amigos judíos y amigos que no lo son. Quiere integrarse, dejar de dar tumbos y encontrar un sitio en el que pueda sentirse en casa y dejar de vagar. Y ese sitio lo encuentra en el paisaje inglés.

Critica usted la opacidad de la aristocracia británica en contra de la sencillez de sus gentes de campo, a mediados del siglo XX. ¿Es todavía así?

Creo que la Gran Bretaña moderna y multicultural está muy alejada de lo que retrata mi novela, que ofrece una visión de una época muy concreta. De todas maneras, es verdad que el esnobismo y los prejuicios nunca desaparecen del todo.

¿Hay detrás del golf en Inglaterra algo más que un simple deporte?

Los clubs de golf representan, o al menos así lo hacían en la década de 1950, un baluarte de la exclusividad inglesa. Eran tan selectos y estirados que ser aceptado por uno de ellos te hacía formar parte de la “élite”. A Jack le gustan las reglas del golf: también son, en cierta forma, una pequeña lista, y las listas y las reglas le hacen sentir seguro.

¿Con el personaje de Sadie homenajea usted a las mujeres que sufren a la vez la dictadura de la religión y la de sus maridos?

La verdad es que no comparto esta visión de Sadie. No creo que Jack sea dictatorial; sencillamente creo que tienen distintas maneras de vivir y de entender el mundo. Sadie es una mujer que vive atrapada en el pasado, paralizada por una tristeza profunda y los recuerdos, y Jack sólo sabe mirar hacia el futuro. Y eso hace que su matrimonio pase por grandes tensiones.

¿Hay cierta crítica en el hecho de que obligaran a los recién llegados a adaptarse a la cultura británica olvidando sus raíces?

Creo que es difícil lograr el equilibrio. Sólo puedo hablar de la experiencia de mi propia familia: mis abuelos querían que mi madre fuera inglesa. No querían que hablara alemán y sólo lo hablaban cuando no querían que sus hijos los entendieran. Nunca acudían a la sinagoga e ignoraban las festividades judías. Y aún así, mi madre siempre se sintió ignorada por sus compañeras de escuela inglesas. Y, una generación después, no me siento menos confundida. Mi educación fue totalmente secular, y aún así me siento muy incómoda en una misa o en una asamblea religiosa. Y más incómoda aún en cualquier acto religioso judío. Aún no estoy segura del todo de adonde pertenezco.

¿Por qué es Gran Bretaña un territorio dado a leyendas, como las que narra usted de animales extraños?

Dorset en particular es un paisaje antiguo. La historia está escrita en el paisaje en el sentido más físico del término: hay muros de tierra de la Edad de Hierro, castillos en ruinas, piedras y terrenos escalonados que datan de antes de la Peste Negra. Las historias están conectadas a la tierra, y cuando paseo por el campo me siento como si estuviera andando por esas historias. Las leyendas de los cerdos lanudos y otras criaturas se convirtieron en leyendas orales y en canciones folklóricas. Dorset es realmente un sitio especial y mágico.

Parece ser que se está preparando una película sobre la novela. ¿La concibió usted con esa idea?

De hecho no. Estaba completamente absorbida escribiendo la novela, y realmente disfruté de la libertad que me da este formato. De todas formas, creo que mi experiencia como guionista hace que me fije mucho en el ritmo de la historia. Estoy trabajando junto a mi marido, David, en el guión de Mr Ronseblum para Film 4/Cowboy Films. Me encanta haber recuperado a Jack, es como visitar a un viejo amigo.