dijous, 22 de juliol de 2010

Entrevista con Javier Ruescas, autor de 'Tempus Fugit'

La primera vez que entrevisté a Javier Ruescas fue para que nos hablara sobre la saga Crepúsculo, de cuya página oficial en español es webmaster. Por aquel entonces, era un joven estudiante de periodismo que soñaba con publicar su primera novela. Me he sentido una privilegiada al comprobar, muy de cerca, cómo sus ilusiones se convirtieron en proyectos y sus sueños en realidades. Unos años después, ya ha publicado las dos primeras partes que componen la trilogía Cuentos de Bereth (Encantamiento de luna y La maldición de las musas), ambas de la editorial Versátil, y ahora presenta una novela juvenil de ciencia ficción que reflexiona sobre el tiempo y el futuro en un mundo postapocalíptico, Tempus Fugit (Alfaguara / La Galera).

Su paso por Barcelona ha revolucionado a muchos medios de comunicación, la mayoría de periodistas querían charlar con este chico todoterreno y su agenda era tan apretada que tuve que entrevistarle en un taxi mientras nos dirigíamos a la Estació de Sants para que él subiera al AVE rumbo a Madrid. Mientras charlábamos, el taxista se incorporó a la conversación para decirle que le parecía interesante lo que oía y que intentaría hacerse con una copia del libro. Javier me confesó que esa misma mañana había hecho una entrevista para la revista SuperPop y yo le digo que le convertirán en un icono sexual y que las jovencitas llevarán su foto en las carpetas del colegio. Él ríe, bromea sin parar y nos da las gracias, tanto al taxista como a mí. Por suerte, hay cosas que no cambian.

Patricia Tena. Barcelona

¿Cómo surge la idea de escribir esta historia futurista? ¿Qué tuvo que ver Laura Gallego?

Hace unos cinco años leí por primera vez El coleccionista de relojes extraordinarios de Laura Gallego y empecé a pensar en la idea de escribir una novela en la que el protagonista tuviese alguna especie de artilugio que le permitiese viajar en el tiempo o en el espacio. Al final se me ocurrió la idea de la brújula de grietas y empecé a escribir el principio de una novela en la que una madre le contaba a su hijo una historia sobre una brújula que permite viajar en el tiempo y que ahora aparece también en Tempus Fugit.

Para los que aún no se han adentrado en el particular mundo que describes, ¿a qué se dedica la empresa Tempus Fugit?

Es la empresa que controla el Nuevo Mundo. En un espacio en el que no hay lugar para carreteras porque todo el suelo se destina a construir edificios altísimos, esta empresa ha inventado las cabinas de teleporte, en la que uno se introduce y, en tan sólo unos segundos, aparece a miles de quilómetros del punto de origen. Aparentemente, Tempus Fugit es la gran salvadora del Nuevo Mundo pero detrás de esta apariencia amable, hay mucho peligro.

¿Cómo es este Nuevo Mundo al que haces referencia?

La acción se desarrolla en un mundo postapocalíptico, después de que una inundación provocada por la mala gestión medioambiental acabara con los continentes tal y como los conocemos hoy día.

Me vienen a la mente imágenes de películas como Inteligencia Artificial de Steven Spielberg…

Curiosamente, Inteligencia Artificial es una película que vi hace muchísimo tiempo y que apenas recuerdo, en cambio creo que mi novela sí tiene algo de Gattaca, una película que me fascina, o incluso, llevándolo un poco al extremo, de Matrix o de El quinto elemento. En definitiva, el tipo de película que dibuja un futuro muy evolucionado con edificios altísimos pero al mismo tiempo bastante catastrófico.

El mundo postapocalíptico que describes es consecuencia de la mala gestión que el hombre ha hecho del medio ambiente. ¿Crees que la novela juvenil debe adoctrinar o contener alguna especie de moraleja?

No es algo que me mueva a escribirlas. A priori no pienso en una serie de valores que quiero trasmitir y escribo una novela que se base en ello, sino que según se va desarrollando la trama, me doy cuenta de que hay elementos que yo no he tenido en cuenta pero que están ahí presentes y que quizá puedan ayudar a los chavales a darse cuenta de que ellos son los que van a vivir sus futuros y que deben ser conscientes del mundo en el que quieren vivir. Por otro lado, el tema del cuidado del medio ambiente es algo que me preocupa y se puede considerar una llamada de atención para que nos demos cuenta de una vez que esto no hace más que empeorar.

En la empresa Tempus Fugit juegan un papel crucial los protovidentes, que son los encargados de robar los futuros a los humanos para evitar que se echen a perder por pertenecer a personas inadecuadas.

Ése es uno de los principales motivos pero también roban a aquellas personas que consideran que pueden ser un peligro para ellos. Tempus Fugit esconde ése lado oculto de los protovidentes que pueden robar la esencia del futuro a chavales que no quieren utilizarlo o que tienen unos futuros demasiado privilegiados. Ellos consideran que otras personas podrían hacer un mejor uso de ese futuro y por eso lo roban.

Hanna, la protagonista femenina, es una chica anclada al pasado por un trauma familiar y reniega de los avances tecnológicos de su mundo yendo en bici a todas partes. Hay un momento en el que asegura “soy demasiado cobarde para enfrentarme a mi pasado”, a mí, sin embargo, me ha parecido una versión teenager de Lisbeth Salander.

(Risas) Hanna es cobarde para enfrentarse al pasado de su familia, por ejemplo, no se atreve a volver al lugar donde está su padre. Ella no quiere mirar al pasado hasta que encuentre las respuestas que busca, porque sabe que esa información la va a asustar y ya nunca podrá volver a mirar al futuro… De todas formas, mi personaje preferido es Kleid. Me gusta especialmente porque es el más complicado a nivel emocional. Durante toda la novela sufre una lucha constante contra el mundo, pero también contra sí mismo. Su parte humana y su parte artificial no acaban de cuadrar… por un lado, sabe que está programado para ser el soldado perfecto, pero también su lado humano le hace cuestionarse si está tomando el camino adecuado…

Has definido la novela como una aventura moderna con toques fantásticos cuyo origen se encuentra en dos constantes presentes en tu vida: una es la presión a la que se ven sometidos los jóvenes a la hora de hacer sus elecciones y la otra es el tiempo que se invierte diariamente en trasladarse de un lugar a otro.

Me resulta sorprendente, y quizás también triste, comprobar que en un mundo tan avanzado como el nuestro seguimos tardando tantísimo en llegar a los sitios. Invertimos mucho tiempo en los transportes, contaminamos yendo en coche, en tren o en avión… Yo vivo lejos de Madrid y todos los días dedico una hora o dos de viaje en ir de allá para acá, así que soy muy consciente de la obsesión por llegar puntual, de no perder el transporte… Por ese motivo me ha gustado imaginar este futuro en el que existe la posibilidad de viajar muy rápido. También es cierto que a la vez es un arma de doble filo: los que están detrás de las máquinas tienen controlada en todo momento a la población. Aunque quizá esta imagen no diste mucho del tipo de control que tienen los demás sobre nosotros gracias al teléfono móvil o a internet y las redes sociales… ¡Todos saben dónde estamos y qué hacemos en cada momento!

¿Al lector que le gustó Cuentos de Bereth disfrutará con Tempus Fugit?

Tempus Fugit es una novela más adulta y cambia los elementos fantásticos por la ciencia ficción, pero sigo dirigiéndome al público juvenil. Es cierto que Cuentos de Bereth es apto para un perfil de lector mucho más joven, porque es un cuento de hadas de fácil comprensión. En cambio, creo que Tempus Fugit es una historia más madura y tiene algunos factores de los que hemos hablado que sin duda resultarían más difíciles para un público tan joven.

Trabajas como lector profesional para distintas editoriales y podríamos asegurar que estás especializado en novelas juveniles. Imagino que es beneficioso, pero ¿crees que también te puede perjudicar a la hora de escribir tus propias historias? ¿Tienes demasiado interiorizado lo que triunfa en el mercado editorial y lo que no?

Intento que no me condicione. Tempus Fugit lo escribí hace mucho tiempo, pero es cierto que las distopías, que son estos futuros imaginarios, están muy de moda ahora. De hecho, en breve va a venir una oleada de novelas de este género que provienen de EE.UU. y que, además de ser muy potentes, contarán con promociones enormes. Pero nunca me he movido por las modas, de hecho, cuando publiqué la primera parte de Cuentos de Bereth, no estaba de moda hablar de princesas o dragones, sino que triunfaba el romance paranormal. Cuando escribo intento ceñirme siempre a contar lo que me apetece… pensar en lo que quiere el mercado me parece un error, principalmente porque las modas son algo muy efímero y es fácil que tu novela quede obsoleta muy rápido.

En Llegir en cas d’incendi también tenemos un espacio dedicado a la literatura infantil y juvenil (laprimeraespurna.blogspot.com), ¿qué recomendaciones haces para nuestros lectores?

Siempre recomiendo Los juegos del hambre de Suzanne Collins (RBA), Hermosas criaturas de Kami García y Margaret Stohl (Espasa). A nivel nacional, me ha encantado Retrum de Francesc Miralles (La Galera/Estrella Polar) o José Antonio Cotrina con La cosecha de Samhein (Alfaguara),

Cada capítulo de tu novela empieza con una reflexión sobre el tiempo y el futuro. Yo me quedo con la de Victor Hugo y la comparto con los lectores porque me parece muy inspiradora. “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Y para los valientes, la oportunidad”. Repasando tu currículum es obvio que perteneces a este último grupo…

(Risas) Siempre me calificáis como chico todoterreno y me hace gracia. Lo cierto es que me gusta pensar que cuanto antes empieces, más cosas podrás hacer. El Tempus Fugit no tiene que ser una expresión válida sólo para los adultos o los abuelos, sino también para los jóvenes que tienen toda la vida por delante . Hay que tener claro que cuanto antes empieces, antes empezarás a cometer errores y, por lo tanto, antes empezarás a acertar.

Y en el futuro inmediato, ¿qué planes tiene Javier Ruescas?

Estoy escribiendo Cuentos de Bereth 3. La verdad es que tengo otros libros en mente pero aún no puedo hablar de ellos... Sí te diré que todos están dirigidos para el público juvenil y que también estoy pensando en alguna otra trilogía por ahí. Pero ahora lo que me importa es acabar la tercera y última parte de Cuentos de Bereth, que en principio saldrá a la venta en marzo y en el que aparecerán algunos cuentos clásicos, como La Bella Durmiente.

Tempus Fugit: Lladres d'ànimes, Javier Ruescas (La Galera)