dijous, 29 de juliol de 2010

Entrevista con David Nicholls, autor de 'Siempre el mismo día / Un día'

David Nicholls atiende paciente y entusiasmado a los periodistas que vamos pasando por el Hotel Barceló Raval. Le han llegado noticias de que la novela está gustando y antes de atendernos a nosotros, ha comido con el escritor Kiko Amat, quien estuvo tan entusiasmado con la novela, que pidió charlar con él mientras comían. Nosotros sólo tomamos agua, pero compartimos el buen sabor de boca que deja esta novela. Siempre el mismo día en castellano (Maeva) y Un dia en catalán (Columna) narra una larga historia de amor estructurada en capítulos fechados en el 15 de julio de diferentes años.

Patricia Tena y Manel Haro. Barcelona / Fotos: Manel Haro


¿Cómo surge la idea de estructurar la novela a partir de una fecha?

Quería escribir una historia de amor pero sin los clichés habituales: la primera cita, el primer beso, la boda… me interesaba mucho más hablar de lo que pasaba antes y después de estos grandes momentos de la vida. Fue entonces cuando decidí que la acción siempre se explicaría a partir del 15 de julio y, afortunadamente, comprobé que narrativamente funcionaba muy bien porque no creaba unas expectativas en el lector, sino que le evoca una serie de preguntas y eso implica que quiera continuar leyendo.

¿Por qué el 15 de julio?

Me parecía una fecha con un cierto aire poético y, además, está basada en una canción de Billy Brake que habla precisamente de ese día.

¿Por qué si Emma y Dexter son almas gemelas tardan casi 20 años en darse cuenta?


No tengo tan claro que sean almas gemelas. Por sus caracteres, me parece bien que no acaben juntos a los 23 años, porque en esa época no estaban preparados para tener un futuro común; cada uno está con otras personas, van a fiestas diferentes, tienen las prioridades inadecuadas, etc. Creo que era necesario que se juntaran en el momento adecuado. De hecho, me interesaba muchísimo profundizar en esos encuentros que no acaban de funcionar, como las cartas que no recibes y las llamadas que no respondes. .. Me gusta trabajar ese pensamiento agridulce que todos hemos tenido de “¿Qué hubiera pasado si…?”.

¿Ha sido más difícil explicar una historia de amor separando continuamente a los personajes?

Es una cuestión que me hice varias veces. En los 20 años que narro de su historia, realmente juntos quizá sólo están 12. De hecho, incluso pasan tres años sin hablarse... Pero creo que, aunque en ocasiones no estén juntos físicamente, sí que están siempre presentes en los pensamientos del otro. En el fondo es un reflejo bastante fidedigno de las relaciones que tenemos; en nuestra vida, las amistades más profundas no están siempre con nosotros, hay momentos en los que tienes mucho contacto con tus amigos y otros en los que lo pierdes un poco. Es algo que sucede diariamente.

¿Cómo le ha afectado su formación como guionista cinematográfico y televisivo a la hora de escribir esta novela?

No es algo que haga conscientemente, pero supongo que es inevitable la influencia. Es fácil que al leer la novela los diálogos recuerden a los de las películas...¡pero es que veo cuatro o cinco películas por semana! (Risas). Reconozco que mi estilo es muy cinematográfico pero, la verdad, en la época en la que vivimos es prácticamente imposible que a un escritor le influencien sólo los libros. El cine y también la música son una fuerte inspiración para mí… De hecho, el mismo Charles Dickens siempre estuvo muy influenciado por el teatro y eso es algo que se nota en sus novelas. El problema más común que he tenido a la hora de presentar un guión cinematográfico es que siempre te preguntan: “¿Qué es? ¿A qué género pertenece?” porque es algo mucho más hermético, tú tienes que contestar: comedia, drama, ciencia ficción, policíaco... En cambio, la novela permite jugar con todas estas posibilidades.

Entonces, ¿es injusto calificar Siempre el mismo día simplemente como una novela romántica?

Quizá... Estoy contento por haber escrito una historia de amor, pero creo que detrás hay mucho más, hablo de la pérdida, la familia, del desencanto político en Reino Unido, de los problemas con las drogas y el alcohol… digamos que me agrada más pensar en ella como en una novela social.

Ya se está preparando la adaptación cinematográfica de la novela, con Anne Hathaway como protagonista…

Sí y yo mismo seré el guionista. Es inevitable que en el proceso de adaptación se pierdan varias cosas de la obra original; situaciones, personajes, etc. El material tiene que ser menor y, como comentábamos antes, se tiene que ceñir más a un género. En este caso, lógicamente, acabará prevaleciendo la historia de amor frente a la situación política de la Inglaterra de los años 90. En un guión de 120 páginas no pueden haber ocho dedicadas a discutir sobre la Guerra del Golfo…

¡Claro!

Por otra parte, también me gusta formar parte de este proyecto porque es un trabajo mucho más divertido en el sentido de que no estás solo. El oficio de escritor es muy solitario y, por eso, disfruto mucho cuando trabajo con otras personas. Además, es muy excitante comprobar cómo los personajes que yo inventé se convierten en personas de carne y hueso. De todas formas quiero recordar que, ¡aunque haya una película, el libro no desaparece! (Risas) Así que los que quieran profundizar más en la historia, siempre pueden leerlo…

¿Anticipa entonces que el libro será mejor que la película?


No, no. (Risas) Al menos no lo sé. Mi primer libro se convirtió en película y, lógicamente, le tengo más cariño a la novela. Influye el hecho de que era un libro muy personal escrito en primera persona, aquí, en cambio, nunca nos ponemos en la mente directamente de Emma o Dexter porque conocemos su historia en tercera persona y eso es más fácil de trasladar a la pantalla. Así que el resultado puede ser muy bueno.

En los medios de comunicación se ha publicitado la novela como una versión moderna de la Cenicienta, alegando que la diferencia de clase social entre los protagonistas es el principal obstáculo para su historia de amor. ¿Qué opina?

No me parece que el principal problema en su historia sea que él es un snob y ella se sienta intimidada por él. Principalmente es una cuestión de caracteres. Emma es una chica desconfiada que no acaba de aceptarse a sí misma y Dexter, por el contrario, tiene demasiada confianza en sí mismo. No es tanto una cuestión de clase como de la educación y de la forma en que cada uno percibe el mundo. Cuando se conocen son muy jóvenes y aún tienen que aprender, amar, sufrir, desarrollarse... Sólo cuando se han formado como personas están capacitados para decidir si quieren estar juntos o no y si, al menos, merece la pena intentarlo.