dilluns, 7 de juny de 2010

John Irving relata una persecución durante 50 años en su nueva novela

John Irving y Beatriz de Moura, editora de Tusquets / M. Haro

Manel Haro. Barcelona

Hay personajes que pueden esperar hasta veinte años en la mente de un escritor hasta que éste encuentra la novela precisa en la que situarlo. Esto, que parece una lucha desesperada contra el tiempo, es justo lo que le ha pasado a John Irving con La última noche en Twisted River que publica en castellano Tusquets y en catalán Edicions 62.

Irving ha explicado hoy en el Centro Cultural Círculo de Lectores de Barcelona, grupo que también publica la novela para socios, que le gusta empezar sus novelas con personajes que son niños y cuya historia se va desarrollando hasta el futuro, donde el protagonista ya es adulto. En el caso de La última noche en Twisted River, Danny es escritor y recuerda la noche de 1954 en la que por error mató a la esposa de un policía. Desde ese momento su vida, y la de su padre que le acompañaba, queda marcada por esos hechos, ya que el policía empieza una persecución implacable por Estados Unidos para vengar la muerte de su esposa. Danny y su padre tendrán que refugiarse en Canadá con una nueva identidad y asumir el reto de ser otras personas durante cinco décadas.

"Los hechos arrancan cuando Danny tiene doce años, una edad que hace frontera entre la inocencia de un niño y la entrada en la adolescencia, cuando empieza a comprender qué es el sexo y las relaciones", puntualizó Irving, que añadió que "de esta manera puedo adentrarme en la infancia del protagonista para mostrar el hombre que puede llegar a ser". El autor matizó que la vida de Danny es precisamente la vida que él hubiese temido vivir, una lucha contra sus temores y eludió relacionar sus novelas con cualquier coincidencia autobiográfica: "Yo utilizo las experiencias que he vivido como la propia imaginación; la cambio, la mejoro o la empeoro hasta que encaja en la novela".

La última noche en Twisted River
supone un reflejo de los últimos cincuenta años de Estados Unidos, donde los personajes no pueden apartar la vista de cuestiones como la guerra del Vietnam o los atentados del 11-S: "No se trata de una novela política, pero es obvio que los personajes no pueden ignorar hechos fundamentales de nuestra historia", matizó el autor. Precisamente, Irving explicó que sus dos únicas novelas políticas fueron Las normas de la casa de la sidra, con la que en el año 2000 ganó un Oscar al Mejor Guión Adaptado, y Oración por Owen, ya que en la primera compartía la visión sobre el aborto y en la segunda la visión sobre la guerra del Vietnam y Ronald Reagan.

Actualmente, Irving prepara otra novela en la que un hombre bisexual de unos sesenta años recuerda cómo en su adolescencia se enamoró de una mujer varios años mayor que él y sin que éste supiera que ella era transexual. La novela llevará por título In one person.

1 comentari:

Anònim ha dit...

Muy buen artículo, Manel. Patricia