divendres, 4 de juny de 2010

Entrevista con Toni de la Torre ('Las series que no me dejan dormir')

Toni de la Torre (Barcelona, 1981) es periodista y experto en series de televisión norteamericanas. Ha publicado libros sobre Friends, House, Lost y Héroes y ahora presenta Las series que no me dejan dormir (Now Books, 2010), un libro que recoge más de cien recomendaciones: grandes clásicos, éxitos recientes y series que aún son prácticamente desconocidas pero que darán mucho de qué hablar. Si cuando vas al médico ansías que te atiendan el Dr. House o Meredith Grey, si tomas más café que Lorelai Gilmore, si aún debates el polémico final de Lost y si hoy irás al estreno de la película Sexo en Nueva York 2, ya no hay remedio: eres un serieadicto y estás condenado a pasar largas noches de insomnio.




Patricia Tena. Barcelona

¿Cuál fue la primera serie que te impactó de forma especial?

Probablemente Twin Peaks. La veía de pequeño y no entendía nada, pero me fascinaba. Luego la repetí varias veces de mayor y sigo sin entender nada, pero me continúa fascinando.

¿Cómo llegas a convertirte en un periodista especializado en series de televisión de referencia?

He pasado por muchos medios de comunicación pero siempre con las series en la cabeza. Es algo que me ha gustado y he tenido la suerte de poder dedicarme a ello. Probablemente el momento clave fue cuando propuse a Ara Llibres escribir un libro sobre Lost (Perdidos). En ese momento, a mediados de la primera temporada, nadie conocía la serie. De hecho, ni siquiera mi editora la conocía. Pero creyó en mí y me dejó escribir un libro del que no entendía absolutamente nada (¿números malditos? ¿escotillas?) pero que resultó ser un éxito para la editorial.

¿Lost ha desencadenado la fiebre por las series de televisión?

Lost es la primera serie que hemos visto online y por ello ha marcado el patrón de conducta de los espectadores a la hora de buscar series online. El actual fenómeno de las series tiene su origen en Lost. Y por otra parte, la enorme calidad que atesora ha abierto los ojos a mucha gente sobre lo que se podía llegar a hacer en ficción televisiva, lo que ha dado oportunidades a muchos creadores dispuestos a hacer posibles series innovadoras y sorprendentes.

Uno de los aciertos de Las series que no me dejan dormir es que tiene dos tipos de lectura posible: de principio a fin o haciendo una particular rayuela, según las preferencias de cada lector. ¿En qué criterios te has basado para hacer estas recomendaciones?

En lo que el espectador busca de una serie en concreto. Si te gusta una serie de humor absurdo como The Office, lo que te gusta es reírte de los momentos estúpidos de la rutina humana. ¿Qué otra serie se ríe de lo mismo? Curb Your Enthusiasm. A veces hay otras asociaciones -tramas, actores, estilo visual, tipo de personaje- pero la principal es lo que provoca la serie, la experiencia que vives mientras las ves.

¿Cómo logras mantenerte al tanto de las últimas novedades? Citas series que aún son prácticamente desconocidas…
Veo la programación americana via streaming y estoy al día de la programación americana gracias a las páginas oficiales de los canales y a alguna web de listings como tv.com.

¿Qué importancia tiene la UST (Unsolved Sexual Tension -Tensión Sexual No Resuelta) entre los personajes en el conjunto del argumento? ¿Qué ejemplos te parecen bien logrados y cuáles un error?

La UST es el Santo Grial de los guionistas. Está comprobado que una buena UST puede mantener al espectador enganchado a una serie aunque las tramas sean flojas, pero por otro lado una UST no se puede generar. Es necesario cierta química en los actores. La UST siempre surge sola y son los guionistas las que la detectan y juegan con ella. Buenas UST hay muchas: House y Cuddy (House), Mulder y Scully (Expendiente X), Luke y Lorelai (Las chicas Gilmore), Sydney y Vaughn (Alias), Brennan y Booth (Bones). ¿Una mala? Grissom y Sarah (CSI).

¿Qué peso tienen los personajes secundarios en una serie? ¿De qué estereotipos hay que huir?

Los secundarios deben servir para enriquecer y reforzar al personaje principal y, al mismo tiempo ser lo bastante independientes como para tener tramas por su cuenta. Una serie con buenos secundarios puede dejar de lado al protagonista cuando sea necesario y dejarlo descansar para que los personajes que lo rodean tomen más protagonismo. Entourage es un buen ejemplo de grandes secundarios. El protagonista es Vincent pero a menudo las tramas se las llevan Drama, Ari, Eric o Tortuga. Los secundarios son fundamentales para dar frescor a una serie y dotarla de complejidad. Por otra parte, cumplen la función de ser los aliados del espectador, pues éste se identifica con el protagonista y en la ficción se hace acompañar de secundarios interesantes. Por eso, y especialmente en las sitcom, el protagonista suele ser un tipo normal, con el que nos podamos identificar, y el secundario va más pasado de vueltas. Es el caso de Ted y Barney (Cómo conocí a vuestra madre) o de Leonard y Sheldon (The Big Bang Theory). En este sentido, el estereotipo es la antítesis de un secundario con gancho.

En ocasiones, un personaje secundario llega a ser tan querido por el público que pasa a protagonizar su propia serie, llamada spin off. ¿A qué se debe el éxito o el fracaso de estos proyectos?

Depende básicamente de la capacidad del personaje para ser autónomo. Un personaje no es bueno por sí mismo sino en una situación concreta y en oposición a otros personajes. Esto provoca que, al sacarlo de su entorno, ese personaje ya no nos parezca tan gracioso o simpático como antes. El caso de Joey (Friends) es clave. Es divertido en oposición a Chandler y Ross, pero sin esos dos personajes dándole la réplica el personaje se desdibuja y por eso su serie no funcionó. Lo mismo ocurriría con Barney (Cómo conocí a vuestra madre). Es divertido en oposición a Ted y Marshall. Pero, ¿un Barney solo? Sería arriesgado. El caso Frasier (personaje secundario de Cheers) fue un éxito porque lo colocaron en una situación en la que todavía se sacaba más jugo a lo neurótico del personaje: con su padre viviendo en casa, en las conversaciones con su hermano sobre la vida, etc.

En el año 2000, se realizó una encuesta en la que se pidió a los electores estadounidenses que escogieran al mejor presidente entre George Bush, Al Gore o Josiah Barlet (protagonista de El Ala oeste de la Casa Blanca) y ganó este último. ¿Qué conclusiones podemos extraer?

Nos muestra que la ficción es mejor que la realidad. O al menos, que el presidente ideal que dibujó Aaron Sorkin en El Ala Oeste de la Casa Blanca gustó más a los norteamericanos que los auténticos candidatos. Esta anécdota sirve para recordarnos el poder de la ficción para crear imágenes de cosas posibles. El Ala Oeste es profundamente idealista, pero lo es de forma consciente: quiso dibujar un político ideal para que el espectador aspire a tener ese político. La televisión, como cualquier otra forma de ficción, tiene esta capacidad, la de dibujar al espectador posibilidades, la de proponerle escenarios posibles que quizás sean mejor (y más deseables) que el escenario de la vida real.

De hecho, incluso intentaron cancelar su emisión. ¿Cómo es la política de cancelación de series de TV en EE.UU.?

Las grandes cadenas norteamericanas son muy duras. Cuando los índices de audiencia no llegan a lo que se espera de una serie se la quitan de encima rápidamente. No son más permisivos que aquí, ni mucho menos. Lo que ocurre es que el público de una serie cancelada de allí, por muy minoritaria que sea, es suficiente para que sea rentable crear un cómic (como parece ser que se hará con Pushing Daisies) una película o un libro que cierre sus tramas en caso que hayan quedado excesivamente abiertas tras la cancelación.

En el extremo opuesto, también se da el caso de series de gran éxito que vuelven años después, como Sexo en Nueva York, cuya segunda película se estrena hoy, 4 de junio. ¿Es algo beneficioso o por el contrario corren el peligro de agotar los personajes?

En este caso no es una cuestión de cerrar tramas que quedaron abiertas a causa de una cancelación inesperada, sino una forma de explotar económicamente una serie de éxito, aún a pesar de reabrir tramas cerradas y de acabar traicionando el espíritu mismo de la serie y sus personajes. Repudio totalmente la primera película, ni siquiera veré la segunda.

Aseguras que Los Soprano es la mejor serie de la historia. ¿Por qué?

En conjunto es la serie que más sobresale en todos los aspectos posibles: tramas, personajes, interpretación, fotografía, diálogos, guión... Y además es una propuesta arriesgada y diferente que reinventa un género tan trillado como las películas de gangsters y lo transforma en un drama que es completamente contemporáneo. Un drama familiar, al fin y al cabo. Con personajes complejos que sufren una crisis existencial. Tiene un final magistral, además. ¡Y sentido del humor!

Pero no hay duda de que Lost es La Serie. ¿Crees que los guionistas consiguieron encajar todas las piezas del rompecabezas?

El rompecabezas encaja pero nos faltan piezas. Esas piezas nunca nos las van a dar, o quizás sí, pero la cuestión es que no hace falta. Las piezas y los misterios son lo que hace evolucionar a los personajes y sus conflictos, y eso es lo que importa más allá de preguntas del tipo "qué son los números". Por otra parte, los creadores de la serie quieren dejar respuestas pendientes para que el debate -y por extensión el espíritu- de Lost no desaparezca tras su final. Seguro que hay muchos fans que quieren todas las respuestas a todo, pero para mí, la serie va más sobre las preguntas que sobre las soluciones.

Has declarado que la célebre Twin Peaks es la precursora de Lost. Pero tras este éxito, ¿podremos seguir disfrutando de series menos complejas o tendremos el listón demasiado alto?

Twin Peaks es precursora de Lost porque exigía al espectador la resolución de un misterio del que le daba pistas, pero pocas. Creo que esta forma de plantear la serie como un rompecabezas no es ni será incompatible con disfrutar de series menos complejas como Las chicas Gilmore.

¿Qué opinas del merchandising que generan las series de televisión?

Hay productos de todo tipo. Personalmente, no soy muy fanático de adquirir productos relacionados con una serie a no ser que me aporten algo en concreto. Te diría que he leído las novelas de Lost (las que aparecen en la serie y las de la serie misma) pero jamás compraría una taza de la Dharma. Son el reflejo de su éxito y cada uno es libre de decidir en qué quiere invertir su dinero.

¿Hay que disculparse por ser un serieadicto? Hasta hace poco era fácil asociarlo con el concepto friki.

No hay que disculparse en absoluto, y creo que cada vez menos. Las series han ganado mucho prestigio en los últimos años y las ve gente de todo tipo. Es un tópico falso.

Entre las series que recomiendas nunca hay ninguna producción española. ¿En qué se diferencian a las de EE.UU.? ¿En qué fallan?

Pecan de arriesgar poco, de tener poca capacidad de sorpresa. Las historias que cuentan son las que ya hemos visto centenares de veces. Pero la culpa no la tienen los creadores de series, si no los canales, que no apuestan por productos arriesgados sino que tiran de lo que saben que funciona, que es la serie familiar con personajes para todos los miembros de la familia.

De las series que vendrán próximamente, ¿cuáles vaticinas que no te dejarán dormir?

Sigo con especial interés las noticias sobre Boardwalk Empire, A Ribbon Of Dreams y Game Of Thrones.