dilluns, 24 de maig de 2010

Entrevista con Albert Salvadó, autor de 'Una vida en joc'


A finales de 1911, el Gran Casino de La Rabassada (Barcelona) mantenía todo su esplendor, aunque en su interior se dieron diversos casos suicidios motivados todos ellos por la pérdida de grandes fortunas. Incluso se comentaba que existían salas habilitadas para tal menester. A partir de aquí, el escritor andorrano Albert Salvadó trata de esclarecer bajo el prisma de la novela negra o de misterio, el enigma de los suicidios del Gran Casino en Una vida en joc / Una vida en juego (Columna / Roca Editorial).

"Ya no queda casi ningún vestigio del casino de la Rabassada, lo que aún lo hace más misterioso"

Salva G. Barcelona / Foto: Manel Haro (Barcelona)

Quince segundos es el tiempo que el protagonista del libro, Víctor Pons, mira el cuerpo inerte de un suicida. Justo el tiempo en que debe tomar una decisión, tal vez la decisión más importante de su vida. ¿Cree que estamos supeditados al azar o el destino marca nuestras decisiones?

Existe la gran lucha entre la teoría que dice que todo ya está escrito y nada es casual, la que apunta que todo es producto de causa-efecto o la que introduce el factor del azar. ¿Cuál es la respuesta correcta? Yo me decanto por el hecho de que las verdades son verdades en un sólo plano y se convierten en medias verdades o incluso mentiras cuando cambiamos de plano. En Una vida en joc resulta evidente que no tenemos el poder absoluto sobre nuestras vidas y el azar juega su papel, porque vivimos en el plano humano, entre ilusiones, sueños, deseos, planes y con pocas realidades. A partir de ahí, tomar decisiones sobre nuestro futuro es un poco delicado, tal como demuestra lo que le sucede a Víctor Pons.

La novela explica la vida de Víctor Pons, jefe de seguridad del flamante y recién inaugurado Casino de la Rabassada a principios del siglo XX. Usted aprovecha una historia real para armar una novela de suspense. ¿Podríamos decir que estamos ante un thriller histórico?

No hace mucho alguien definió Una vida en joc como una novela negra llena de colores. Me parece una definición acertada, porque posee los ingredientes de una novela negra, de una romántica, de una histórica, de una costumbrista... Y se le puede poner muchas etiquetas, como la vida misma, que está salpicada de colores, incluso el gris y el negro.

¿Era necesario un marco histórico como el de la Barcelona de principios de siglo XX y unos hechos reales para adentrarse en una historia como ésta?

Cuando escribo, tengo claro dos puntos: primero que la historia la escribimos nosotros, día tras día, y la segunda que la historia es cíclica y que repetimos los mismos errores una y otra vez, porque las pasiones son las mismas, pase el tiempo que pase. Por lo tanto, es a través de la Barcelona de principios del siglo XX que se articula esta historia. En otra época y en otro lugar, la historia quizás habría sido parecida, pero con muchos matices diferentes. La historia es parte de nuestra vida y hay que entender lo que era para saber lo que es y entrever lo que será.

En Una vida en joc es innegable que hay, sobre todo, una historia de amor. Supongo que en una novela siempre tiene que haber una historia de amor...

Hace muchos años, más de treinta, ya escribí que somos la suma de tres componentes: una energía que nos permite hacer cosas (la energía condensada es materia, que es el cuerpo), una inteligencia que planifica lo que hay que hacer... Pero sin el amor, que es el deseo de alcanzar algo, nadie dará la orden de ejecución de un proyecto. El amor es absolutamente necesario para actuar. Sin él no somos nada. Aunque a veces ese amor recibe el nombre de odio, que es una forma de amar, aunque cueste creer en ello. Sin amor, no habría habido historia.

¿Por qué se fijó en el Casino de la Rebassada?

Todo escritor se encuentra con mucha gente que le comenta que podría escribir sobre este tema o este otro y el de más allá. Una vida en joc es uno de esos raros casos en lo que se enciende una lucecita en tu interior e investigas lo que sucedió y te encuentras con un misterio que vale la pena descifrar. Así nació Una vida en joc. Y lo curioso es que hoy en día no queda prácticamente ningún vestigio de lo que fue el Casino de la Rabassada, lo que aún lo hace más misterioso.

¿Habrá más novelas con Víctor Pons como protagonista?

La misma pregunta se me planteó cuando escribí El maestro de Keops y al respuesta fue que yo escribo obras y lo que queda por acabar, lo acaba el lector. Otra cosa es que haga trilogías, como Jaume I el Conqueridor o La sombra de Alí Bey o lo que ya he dicho en diversas ocasiones, que El informe Phaeton puede que no esté concluido, pero Una vida en joc no fue pensada con esa intención ni es El padrino de Mario Puzzo. De manera que no puedo decir, en estos momentos, lo que sucederá en un futuro.

En la novela hay mucha información histórica, ¿teme que el lector lo acuse o cree que disfrutará conociendo un poco más el pasado de su ciudad?

No creo que nadie se canse de aprender algo nuevo, si su espíritu es inquieto y su afán de descubrir permanece intacto. En caso contrario, Una vida en joc quizás no sea una obra que se haya escrito para él o ella. Pero, es que a mí me chifla la historia, porque me permite descubrir cómo he llegado hasta aquí.

Tras adentrarse en la historia turbulenta de este casino, ¿le ha quedado algo de afición por los juegos de azar o sigue conformándose con la literatura?

Si hace unos años me opuse a la construcción de un casino en Andorra que también se quería que fuese el emblema del país y el dinamizador de la economía, después de ver lo que sucedió con el casino de la Rabassada, ahora dispongo de la confirmación de que mi actitud era la correcta. Casino en Andorra... ¡Ni hablar!