diumenge, 18 d’octubre de 2009

'Una bendición', Toni Morrison

Una bendición / Una benedicció
Toni Morrison
Editorial: Lumen (cast.) / Amsterdam (cat.)
1ª edición, 2009
Género: Novela
224 pgs / 204 pgs
ISBN: 978-84-264-1714-5 (cast.)
ISBN: 978-84-936879-5-3 (cat.)

Una bendición (Amsterdam/Lumen) se sitúa a finales del siglo XVII, cuando en el nuevo mundo todo estaba por hacer, en Norteamérica no existían los Estados Unidos y Nueva York aún se llamaba Nueva Amsterdam. Allí llegaba gente procedente de todo el planeta, ya fuera de manera voluntaria (comerciantes que querían enriquecerse o ciudadanos en busca de nuevas oportunidades) o totalmente involuntaria (delincuentes exiliados, gente que huía de disputas religiosas, pero sobre todo, esclavos y esclavas). La novela explica los orígenes nada fáciles de ese nuevo mundo: es un momento histórico poco conocido, previo incluso a la organización de las colonias. Los personajes ponen los pies en una tierra de oportunidades que se convierte en territorio hostil, lleno de dificultades y enfermedades. Incluso el clima extremo parece castigar a los personajes.

La novela arranca con la voz de Florens, que escribe su historia a modo de confesión, dirigiéndose a una segunda persona -que conoceremos más adelante-, un hombre libre de quien la joven se ha enamorado apasionadamente. Florens, entregada por su madre a un granjero holandés, vive en una granja donde los esclavos son relativamente bien tratados por sus propietarios, hasta el punto que ella no es verdaderamente consciente de su condición y no lo será hasta que su enamorado la haga volver a la plantación. Entonces conocerá otro tipo de esclavitud, incluso peor que la otra: la amorosa y la escritura catártica de su historia será su único consuelo.

En la granja también viven Lina, india, mujer fuerte y valiente, auténtica cabeza de familia, Sorrow, superviviente de un barco que transportaba esclavos, Rebekka, que llegó al nuevo mundo con dieciséis años para casarse con Jacob y que ha visto morir a todos sus hijos. A pesar de que todos comparten el hecho de ser huérfanos (sus padres han muerto, han sido asesinados o se han deshecho de sus hijas), el dolor no les une sino que les separa.

El lenguaje de Morrison es extremadamente poético, la autora se recrea en cada detalle, paladeando cada palabra, cada imagen onírica. En este sentido, la novela si es una bendición, incluso un bálsamo. Sin embargo, hay que mencionar la descuidada edición catalana de Amsterdam, donde algunas faltas de ortografía graves empañan el resultado final.

Marta Planes