divendres, 2 d’octubre de 2009

'Minuto de silencio', Siegfried Lenz

Minuto de silencio
Siegfried Lenz
Editorial Maeva
1ª edición, 2009
Género: Novela
117 páginas
ISBN: 978-84-92695-00-3

A mí siempre me ha costado hablar de autores germánicos, sobre todo porque normalmente los que me gustan, los nacidos en el primer cuarto del siglo XX, cómo Heinrich Boll (1917-1985), Martin Walser (1927), Peter Weiss (1916-1982), o Gunter Grass (1927) entre otros, suelen escribir sobre una Alemania gris ambientada en la Segunda Guerra Mundial, o en la Alemania Nacional Socialista. Suelen ser textos cargados de un sentimiento de culpabilidad, o de una marea parduzca de conciencia colectiva propia de la resaca natural de su generación.

Siegfried Lenz (1926) no escapa a esta impresión que me producen los libros de los autores a los que antes me he referido, sus novelas suelen estar cargadas de culpabilidad, de pequeñas anécdotas en un gran escenario histórico, de vidas identificables para todos, creadas en un ambiente marcado por los problemas de una postguerra dura y extraña, y una desigualdad social muy acentuada en la Alemania de aquellos tiempos.

Con Minuto de Silencio, Lenz, (aunque parezca increíble para un autor de tanta creatividad), se estrena en el farragoso mundo del amor. Deja atrás la culpabilidad, el heroísmo, el deber o la humanidad de sus novelas, o la introspección psicológica, el suspense y la ironía de sus relatos, para conmovernos con una historia de amor, en la madurez literaria, en un tono impasible, magistral.

El libro está escrito en primera persona, con un acento nostálgico y a veces distante. Mientras un sentimental y magnífico acto conmemorativo por Stella, la profesora de inglés, fallecida trágicamente, tiene lugar, Christian la llora en silencio y recuerda cada momento de ese amor que le cambió la vida. El joven protagonista de la novela, Christian, evoca cómo él y la profesora de inglés, Stella, encuentran el amor vagando por una isla remota, después de refugiarse en ella tras una tormenta que les obliga a suspender una excursión en barco que estaban realizando. En ese apartado lugar, Christian no pone freno a sus sentimientos y deja fluir todo ese raudal de emociones que le aprisiona, siendo correspondido por Stella, mucho mayor que él. Pero no es una relación fácil la que nace, innumerables desafíos traban en otras innumerables ocasiones la felicidad de esta historia. La novela tiene un sabor marinero, pero un sabor navegante, de recreo, es el telón que una pequeña ciudad costera de la Alemania del noreste impregna a sus habitantes.

Son 117 páginas, todas profundas, poéticas, capaces de ilustrar mejor al amor que otras con mil páginas más. Una novela breve, enorme, intensa e increíblemente bella.

M. Villanova