dilluns, 26 d’octubre de 2009

'La cebolla', Antonio Moresco

La cebolla
(La cipolla)
Antonio Moresco
Trad. de Piero Dal Bon y Albert Fuentes
Editorial Melusina
1ª edición, 2007
Género: Novela
151 páginas
ISBN: 978-84-96614-31-4

Antonio Moresco (1947) es un autor italiano poco conocido en España. Tan ajeno es, que en castellano solamente podemos leer dos de sus obras: La cebolla y El volcán, ambas publicadas en la editorial Melusina.

La cebolla narra una historia de decandencia protagonizada por una pareja que se instala en una nauseabunda habitación de alguna zona inconcreta, quizá de Italia. Aunque no sabemos la época exacta de la narración, se intuyen tiempos de miseria en los que el único entretenimiento de ambos es practicar sexo de la forma más primitiva y sucia posible. De hecho, quien siente la continua necesidad de saciar sus deseos sexuales es él (tampoco sabemos el nombre de los personajes); ella simplemente se somete a sus exigencias: ponte así, abre los muslos, mastúrbate... La única presencia de ella en la narración es para dejar constancia de su sumisión. Las pocas veces en las que no aparece sometida es cuando se sube, de forma ritual, a una báscula que hay en el baño (no sabemos por qué lo hace).

Toda esta inconcreción estimula a que el lector sitúe, según su juicio, la historia en una época y un lugar e intente dar una explicación a las acciones aparentemente delirantes de los personajes. Él vive marcado por dos obsesiones: hacer que los vecinos de al lado escuchen cómo se acuesta con ella y que ésta se convierta en un ser objeto del que hacer uso cuando le apetezca. Él es capaz de llevar sus fijaciones hasta el extremo y provocar así situaciones de sexo violento que sirven para que el personaje masculino escape de la realidad asfixiante en la que se encuentra. Ella, sencillamente, se deja llevar y acepta la situación.

A pesar de lo excesivo que pueda parecer el relato, hay que decir que esta breve novela de Antonio Moresco es una pequeña obra maestra. El autor refleja a la perfección hasta qué punto puede llegar la decadencia humana y lo hace con una prosa tan directa, que consigue situar al lector en el mismo plano de los acontecimientos que narra. Por ello, el lector sentirá la repulsión de algunas imágenes, el estremecimiento de algunas acciones e incluso la condescendencia ante determinados momentos de desesperación.

Sorprende la valentía de Moresco. ¿Será el lector también lo suficientemente valiente como para adentrarse en esta tormentosa historia de personajes derrotados?

Manel Haro