dimecres, 7 d’octubre de 2009

Entrevista con Hernán Casciari

Hernán Casciari presenta su tercer libro, El pibe que arruinaba las fotos (Plaza & Janés), obra en gran parte autobiográfica aunque con toques de ficción. El autor argentino, que triunfa en la red con su blog Orsai.es, sigue sacando su humor más ácido, pero sin dejar de lado cierta dosis de sentimentalismo. Hernán Casciari, genio y figura.

Salva G. Barcelona / Fotografías: Manel Haro

Evidentemente, tras la lectura de su nuevo libro, nos surge una pregunta inmediata: ¿cuánto hay de autobiográfico en el libro?

Hay un capítulo en el que me toca el timbre mi tataranieto, que viene a visitarme desde el año 2098. En otro episodio mato a mi padre con un taxi, después de que mi madre psíquica me dice que él morirá en un accidente de coche. Y en una escena anterior recibo en el salón de casa al Diablo, disfrazado de vendedor de religiones. Ésos son los únicos pasajes reales: el resto es mentira.

También nos damos cuenta de que ha perdido parte de su crítica e ironía. ¿Se ha dado cuenta de ello? ¿Lo hizo queriendo?

Imagine que un día Arguiñano prepara un postre (una tarta de chocolate, por ejemplo, con cerezas y nata) y el crítico le dice: “has perdido tu sartén y tu perejil”. Lo que ocurre, supongo, es que no todas las recetas llevan los mismos ingredientes.

Divide el libro en cuatro capítulos con unos títulos bastante curiosos. ¿Tiene alguna poderosa razón para ello?

Claro que tengo razones poderosas. Los cuatro capítulos en que se divide la novela, en un principio, estaban numerados: uno, dos, tres, cuatro. Nada más que eso. Entonces una de mis editoras me dijo: “Anda, ponles títulos curiosos que queda más chulo”. Y así lo hice.

¿Es un sueño o pesadilla recurrente que lo que escribe en su blog se llegue a realizar algún día? Digo esto por la visita de su nieto en el último capítulo del libro.

Mis únicos sueños recurrentes tienen como protagonistas a unas gemelas nórdicas, y son muy poco literarios. Pero ahora le contaré una anécdota real: un día escribí la historia de la muerte de mi padre (una historia a todas luces ficticia, porque él gozaba de excelente salud). Seis meses después se murió de verdad, mientras jugaba al tenis.

Alude a su afición por contar anécdotas mejoradas. ¿Debemos pensar que todo el libro es una gran anécdota mejorada? Hay algunas cosas inverosímiles en él.

Le respondo con una frase de Ricardo Piglia, un escritor argentino. Él dice que narrar es como jugar al póker: todo consiste en parecer mentiroso cuando estás diciendo la verdad.

¿Y por qué en la única historia mágica del libro, la que tiene como protagonistas a su sobrina y su madre, rompe con sus explicaciones esa magia? ¿Quería que pensásemos que esa historia es la única real de todo el libro?

De alguna manera secreta, todo es real en el libro. A excepción de las escenas de la primera respuesta que le di. Y en ésa que tiene de protagonista a mi madre y a mi sobrina, lo único que hice fue contar los sucesos tal y como me los narró mi madre. Así ocurrieron, y la magia está si la busca. Está todavía más si sabe el truco.

Tiene un blog de nombre, Orsai.es, y es el narrador virtual más leído en lengua española. ¿Qué le parece eso?

Me parece que el nombre Orsai para un blog está muy bien. Significa “fuera de juego”, significa off-side. Los otros blogs literarios que he escrito estaban firmado por los propios personajes, mi nombre no aparecía en ellos; en cambio en este firmo yo y cuento historias personales. Estoy allí “fuera del juego” de las máscaras. Y sobre ser el narrador virtual más leído en castellano no tengo mucho para decir. Todo mi trabajo consiste en quitar algún día, de esa frase, la palabra “virtual”.

Su libro Más respeto, que soy tu madre será pronto llevado al cine ¿Qué opinión le merece?

Antes que eso, el libro fue adaptado al teatro, y ocurrió algo muy curioso: la obra se estrenó en Buenos Aires el 15 de enero y se convirtió en la más taquillera de los últimos treinta años en Argentina. Ya la han visto más de 200 mil personas y se hacen dos funciones al día a sala llena. Seguirá en cartel, como poco, hasta julio del año próximo. Me cuentan que hay colas desde la mañana para conseguir tickets. Esta semana me enteré que está nominada en seis categorías a los Premios ACE, galardón anual de los críticos de teatro de Argentina. ¿Y qué pasa con el cine? Juan José Campanella (el de El hijo de la novia) dirigirá la película, y su protagonista será Carmen Maura. Pero sobre este proyecto sé únicamente eso.

¿Piensa hacer algún día una novela sin tintes autobiográficos, ni vivencias personales, donde los protagonistas estén a años luz de su persona? Pensamos que con la verborrea que tiene, sería una novela excelente.

Ya estoy preparando el libro que saldrá el próximo año, y no es una novela sino uno de relatos cortos. Después de ese sí, quizá venga otra novela y me encantaría que, esta vez, los personajes me sean desconocidos. Cambiar el tono es lo que más me gusta de escribir.

Lleva viviendo en Cataluña unos cuantos años. ¿Echa de menos algo de tu tierra? Un buen panqueque, un chimichurri, un buen corte…

No, todo eso que nombra ya está también instalado en Cataluña. Hay dulce de leche en las góndolas para hacer panqueques, hay frascos de chimichurri en el Mercadota, y los cortes de carne rioplatenses se pueden comprar, al vacío, por Internet. La globalización de la demanda gastronómica le está dejando poco espacio a la melancolía.

Seguramente la historia más inverosímil sea la del fallecimiento de Roberto, su padre. Su final nos recuerda que los libros suelen ser ficción. ¿Realmente ocurrió así? ¿Cree en las casualidades o en el siempre fatídico efecto mariposa?

Como le digo, mi padre falleció realmente, y de un modo parecido al de la novela. Claro que en la vida real no era mi madre la vidente: lo era yo. Narrar es como jugar al póker...

¿Nos puede dar alguna idea para que podamos conseguir un premio para nuestro blog?

Por supuesto: hay que saber sobornar a los jurados.