dilluns, 21 de setembre de 2009

Entrevista con Mercedes Salisachs

Mercedes Salisachs ha ganado el premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio con Goodbye, España (Martínez Roca), una biografía novelada sobre la penúltima reina de España, Victoria Eugenia, la monarca que tuvo que cambiar de religión para casarse con Alfonso XIII y que dedicó su vida a favorecer a los más necesitados, llegando a fundar la Cruz Roja.

Xavier Borrell. Barcelona

¿Cree que la reina Victoria Eugenia es bastante desconocida, a pesar de lo importante que fue?

Probablemente es una reina desconocida, sobre todo por los jóvenes. Pero desde mi punto de vista fue una reina excepcional por lo mucho que se esforzó en mejorar las lagunas lamentables que padecía el pueblo en aquel tiempo. Su labor, aunque a menudo fue boicoteada por las damas de la nobleza, dejó huellas profundas muy valiosas en los españoles, especialmente a los más desfavorecidos. Fundó la Cruz Roja y varios hospitales para los indigente; organizó ayudas importantes para los soldados que luchaban en Marruecos y a pesar de lo mucho que sufrió, supo, como buena súbdita británica, mantenerse digna frente a una nobleza que, fingiendo admirarla, se hartaba de desprestigiarla.

¿Cómo es recordada en Inglaterra esta reina?

Lo ignoro. En los principios de su reinado, no le perdonaban que se convirtiera al catolicismo. Actualmente no creo que la recuerden como una reina importante. Sin embargo lo fue para España.

¿Cree que su marido Alfonso XIII podía haber hecho algo más por evitar la República?

Alfonso XIII amaba a España más que a sí mismo. Pero le tocó vivir una época minada no sólo por el comunismo, el socialismo y la anarquía, sino también por los nobles liberales que se dejaban arrastrar por corrientes dañinas envenenada de un falso progresismo. España tenía, en aquellos tiempos, grandes problemas difíciles de solucionar. De hecho, la República que algunos deseaban estaba totalmente minada por fuerzas ajenas a la paz. Ingenuamente la mayoría de los republicanos eran gentes pacíficas y bien intencionadas. Pronto comprendieron su error. Pero el mal estaba ya hecho. El Rey quiso evitar el desastre de una guerra y optó por abandonar el trono, nunca lo hizo por cobardía. Al contrario, siempre fue un hombre valiente y muy disciplinado como exigía su cargo. Pero ante el resultado de las elecciones municipales (totalmente manipuladas), se vio obligado a elegir el destierro.

¿La reina Cristina fue una gran regente y una mala educadora?

No fue una mala educadora. El pueblo la admiraba y la quería. Fue el miedo a que el pueblo no aceptara a un Rey sin experiencia lo que le indujo a que su hijo fuera tratado con el respeto digno de un monarca desde que era un niño. No obstante, Alfonso XIII jamás se aferró al peligro de la soberbia. Al contrario fue un monarca asequible, atento, amable y sin el menor rasgo prepotente.

Si la línea dinástica correcta es la del infante Alfonso, ¿se podría cambiar de rey por la justicia en España?

Cuando Don Jaime firmó su renuncia al reinado, lo hizo añadiendo a ella, a sus dos hijos. Desde entonces Don Juan era el Rey por derecho dinástico y por ende su hijo Don Juan Carlos era legalmente Rey si Don Juan le cedía el trono, como así hizo.

¿Engañó Franco a Don Juan haciéndole creer que algún día sería rey?

No lo creo. Franco nunca prometió ni negó nada relacionado con el reinado sin rey que había instaurado. Su hermetismo era tan férreo como incomprensible. Lo cierto es que sólo se manifestó cuando la reina Victoria Eugenia murió. Sin duda temió que de haber vivido, la reina hubiera objetado su decisión.

¿Ha leído alguien de la familia real el libro?

No tengo la menor idea. Lo único que puedo asegurar es que envié un ejemplar a los Reyes y otro a los Príncipes de Asturias. Ambos envíos fueron contestados con amables palabra de agradecimiento.

¿Tiene miedo a que la acusen de republicana por destapar trapos sucios de la realeza española?

En primer lugar debo confesar que no soy miedosa. Por otro lado mi libro está escrito con un gran respeto hacia los personajes que describo. Por cierto todos ellos existieron. Ninguno es una invención camuflada. En ninguna página he plasmado hechos reales como pretexto para llamar la atención de los antimonárquicos, no sólo porque yo me considero monárquica, sino porque a mis oídos nunca llegaron ecos verídicos de trapos sucios.